Qigong (Chi Kung), el arte de cultivar nuestra energía vital

Si desglosamos la palabra Qigong, “Qi” se traduce como energía y “Gong” como cultivo o trabajo. Por tanto, Qigong (Chi Kung) es el cultivo o trabajo con la energía.

Definimos energía como cualquier tipo de fuerza capaz de producir movimiento, luz o calor (energía eléctrica, energía térmica, mecánica, etc.). Pero para los antiguos pensadores y filósofos chinos, Qi era el principio universal que sustentava la vida. Entendían el Qi como la fuerza capaz de promover, generar y transformar. Plantas, animales, mares, el hombre y sus emociones, todo lo entendían como manifestaciones del Qi. Una fuerza que no podía verse, ni tocarse, pero a la vez, esencial para la vida. Los griegos lo llamaron “pneuma”, los cristianos “ánima”, los hindúes, “prana”, los japoneses “Ki”.

En el contexto del hombre, se entendía el Qi como la fuerza que insuflaba la vida y generaba las funciones vitales sustentado por el Qi de los alimentos y del Qi del aire, formando la energía vital que recorría el cuerpo a través de un sistema de canales y meridianos. Controlar, cultivar y obtener Qi, es un arte muy antiguo que comprendía muchas y variadas técnicas “Tu Gu Na Xin” (expulsar la energía usada y absorber la nueva), “Xingqi” (moviliar el Qi), “Yangsheng” (nutrir la vida), “Nei Gong” (realización interior), “Dao-Yin” (conducir y guiar la energía), “Zuo Wang” (sentarse y olvidar), etc.; todo este conjunto de prácticas fue englobado en el término Qigong hacia la década de 1950.

Por tanto, Qigong implica cultivar, trabajar (para potenciar, mejorar, equilibrar) nuestra energía vital, el principio que anima la vida. Igual que el agricultor cuida de la tierra para que sea fértil y produzca buenas cosechas, con el Qigong cuidamos nuestro Qi, el principio vital que nos sustenta.

Hoy en día suele definirse como “una actividad o ejercicio que integra cuerpo-mente mediante la respiración, el movimiento y una mente focalizada”, y es cierto, como también lo es que esta definición podría aplicarse para definir el Yoga o el Pilates. La OMS lo define como: «Componente de la Medicina Tradicional China que combina el movimiento, meditación y regulación de la respiración para mejorar el flujo de energía vital en el cuerpo (Qi), para mejorar la circulación y la función inmune». Yang Jwing-Ming, uno de los mayores divulgadores del Qigong en Occidente, define esta disciplina como: «cualquier práctica o estudio relacionado con el Qi que requiera mucho tiempo y esfuerzo». Wong Kiew Kit, otro gran maestro, lo define así: «el Chi-kung (Qigong) es el arte de desarrollar la energía (Qi), especialmente para la salud, la fuerza interna y el entrenamiento mental». Sun Jun Ping, lo define como: «un método pensado para desarrollar la salud usando la energía llamada Qi, fortaleciendo la capacidad natural de curación que todos poseemos».

Todas estas definiciones tienen un componente común: “Qi” (energía). Y es que el Qigong es el resultado de la evolución de un conjunto de técnicas (antes mencionadas), que la cultura china a lo largo de los siglos, fue desarrollando para el cultivo de la salud, entendiendo ésta, como una manifestación del Qi humano en equilibrio. El hombre es una manifestación del Qi, (sistema energético) que busca su equilibrio (salud), y cuando lo pierde, surge la enfermedad (resultado de un sistema en desequilibrio).

Estas prácticas para el cultivo de la salud, algunas de origen chamánico, son los orígenes de lo que hoy conocemos como Medicina Tradicional China. De modo que el Qigong, es una disciplina que ha evolucionado de la mano de la M.T.C., fundamentándose en las mismas leyes y principios que ésta y formando parte del conjunto de técnicas utilizadas para mantener o restaurar la salud.

El Qigong es fundamentalmente una disciplina que equilibra y potencia el Qi (Yin Qi y Yang Qi) de nuestro organismo (entendiendo éste como un sistema conformado por cuerpo, mente y espíritu), y lo hace basándose en tres ajustes principales, equilibrar el cuerpo, regular la respiración y aquietar la mente con la finalidad de integrar los aspectos físico, mental y emocional en uno solo, el estado de unión. El Qi, entonces, fluye de forma suave y continuada deshaciendo los estancamientos, nutriendo los órganos y tejidos, estimulando la circulación de la sangre, fortaleciendo la salud y regulando las emociones.

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