¿Un intestino sano para un corazón sano? Un estudio de 10 años ahonda en la conexión intestino-corazón

Un estudio reciente señala a la microbiota intestinal como un instrumento novedoso en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Este artículo explica cómo una dieta con más alimentos vegetales y menos productos de origen animal contribuye a reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares gracias a la disminución de ciertos metabolitos producidos por la microbiota intestinal.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology arroja luz sobre cómo ciertas dietas pueden rebajar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los investigadores han descubierto que seguir una dieta diversificada y saludable rica en vegetales puede disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas, mediante la reducción de los niveles de la molécula denominada trimetilamina-N-óxido (TMAO por sus siglas en inglés). La TMAO se produce cuando las bacterias intestinales digieren los nutrientes  presentes comúnmente en la carne roja y es una de las moléculas que forman las placas ateromatosas en la sangre, lo cual provoca un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares o del sistema circulatorio, como los infartos o los accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores han profundizado en estos hallazgos mediante el seguimiento de 380 mujeres de entre 30 y 55 años a las que solicitaron rellenar un cuestionario acerca de su dieta e ingesta de nutrientes y con las que usaron un “índice de alimentación saludable” que atribuía puntos positivos a los alimentos saludables de origen vegetal y negativos a otros alimentos. Las participantes tuvieron además que aportar dos muestras de sangre tomadas con 10 años de diferencia, lo que permitió a los investigadores observar la evolución de los niveles de TMAO en el plasma sanguíneo a lo largo de un decenio. Conocedores de que los niveles de TMAO cambian en función de la dieta y la ingesta de nutrientes, los autores se centraron en estudiar la manera en que la calidad de la dieta modificaba el vínculo entre la TMAO y la enfermedad coronaria (CHD, por sus siglas en inglés). Comprobaron que en general, las mujeres que habían sufrido CHD tenían una mayor concentración de TMAO en la segunda muestra de sangre suministrada, y habían consumido más alimentos de origen animal y menos de origen vegetal. 

El riesgo de padecer CHD era un 67 % mayor en las participantes con los incrementos de TMAO más elevados (un aumento medio de 3,7 mmol/l[1]) que en aquellas con los niveles más bajos. A pesar de recopilar solo información sobre mujeres, este estudio refuerza lo que ya se sabía sobre el vínculo general entre salud cardíaca y dieta.

“Nuestros hallazgos sugieren que los microbiomas intestinales podrían convertirse en nuevos campos que explorar en el ámbito de la prevención de las enfermedades cardiovasculareas”, explica Li Qi, doctor en medicina, director del Centro de Investigación de la Obesidad de la universidad de Tulane (Estados Unidos) y autor principal de este estudio. Por su parte, Paul A. Heidenreich, doctor en medicina y profesor de medicina en la facultad de medicina de la universidad de Stanford (Estados Unidos), apunta a la posibilidad de utilizar la TMAO como biomarcador predictivo para las enfermedades cardiovasculares o incluso de manipularla para prevenir enfermedades coronarias. En resumen, este estudio recalca la conveniencia de adoptar una dieta diversificada rica en alimentos de origen vegetal para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, por su impacto en el tipo de metabolitos producidos por la microbiota intestinal, y por tanto en la reducción de las moléculas aterogénicas. Si bien es cierto que son muchos los factores que influyen en el riesgo cardiovascular, como la edad, el estilo de vida y demás indicadores de salud, estos resultados deberían “alentarnos a continuar abogando por una adopción más generalizada de patrones de alimentación saludable”

https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/un-intestino-sano-para-un-corazon-sano/